Lyanna y Eddard en la Torre de la Alegría by Amoka, FFG©

Llega el viernes y proseguimos en nuestro Especial Mujeres 2020, una iniciativa para celebrar el Día Internacional de la Mujer que tiene lugar el 8 de marzo después del éxito del Especial Mujeres que hicimos en 2018

El genial texto de hoy es obra de nuestra amiga la ingeniera boliviana Isabel Trujillo, fan de la saga residente en Holanda y una de las destacadas asistentes a la presentación de la exposición Unseen Westeros en Berlín el año pasado.  En este ensayo se analizan las mujeres de Canción de hielo y fuego ausentes en la narrativa y con frecuencia obviadas pero que han influido en nuestros protagonistas.

Figuras ausentes, por Isabel Trujillo

En ésta semana en la que recordamos a la mujer y su gran importancia en la saga de Canción de Hielo y Fuego, más allá de nuevamente dar énfasis a aquellas protagonistas complejas que todos conocemos y cuyas aventuras, sueños, miedos y anhelos hemos oído y nos han inspirado, quiero dar énfasis a aquellas figuras que, aparte de contadas excepciones, apenas se mencionan. Se sabe muy poco de ellas y si aparecen, dejan poco legado e impacto en la vida de los personajes.

«Prométemelo —le había suplicado en una habitación que olía a sangre y a rosas—. Prométemelo, Ned.» La fiebre le había arrebatado las fuerzas, y su voz era débil como un susurro, pero cuando Ned le dio su palabra el miedo desapareció de los ojos de su hermana. Recordaba cómo le había sonreído, con cuánta fuerza le había aferrado la mano mientras dejaba de resistirse a la muerte, cómo se le habían caído de entre los dedos los pétalos de rosa, negros y marchitos…

Eddard II, Juego de Tronos

No, no hablo de Lyanna en particular, cuya historia desencadenó una guerra y cuyas últimas palabras se grabaron a fuego en la mente de nuestro primer protagonista, Ned Stark. Pero es un ejemplo de todas aquellas damiselas que sí se han quedado en el hielo (como expresó la excelente Inés Alvarez) y cuya presencia está muy ausente en Canción de Hielo y Fuego: Madres.

La mortalidad materna en nuestra Edad Media era más alta que en la actualidad, pero en Poniente… es otro nivel. Lyanna Stark, Rhaella Targaryen, Joanna Lannister, son las madres de tres de los personajes principales y puntos de vista en los libros, sin embargo, ellas (o la ausencia de ese incondicional amor materno) apenas aparecen en sus pensamientos y su legado empalidece en comparación con el peso en la historia que tienen los padres de los mismos.

Jon, al igual que todos los niños Stark, define su identidad en base a lo que haría Ned y, probablemente tenga una crisis existencial al saber que éste le mintió y él es en realidad el heredero de Rhaegar Targaryen (bueno, en todo caso espero que Jon reaccione algo más que lo que hizo en la serie). Sin embargo, más allá de las inseguridades que genera la posibilidad que su madre haya sido una prostituta, ¿cuándo ha pensado Jon que sería bueno tener una madre como sus supuestos medios hermanos?

Lo mismo ocurre con los otros dos: Tyrion es Tywin pero en pequeño y Daenerys no puede escapar la sombra de ser la hija del Rey Loco. Pero poco o nada se habla o se piensa de sus madres.

Estos protagonistas son huérfanos. Lo cual no es una anomalía en la literatura, es lo que ocurre en tantos cuentos e historias, como las princesas de Disney, Rey Arturo, Frodo Bolsón, Harry Potter y tantos otros. Porque es muy difícil que tus personajes se vayan de aventuras por el mundo cuando tienen familia y sus madres cuidándolos y regañándoles por volver tarde a casa.

George R.R. Martin mismo mencionó ésta tendencia y decidió invertir lo esperado en el género usando a Catelyn Stark, la “madre del héroe”, como un punto de vista principal con sus propias virtudes y defectos y agencia en la trama. Martin quería reflejar, a través de los ojos de una madre, los peligros de las aventuras y batallas, e incluso el temor a la muerte de sus hijos.

Sin embargo, más allá de en ciertos personajes puntuales (Catelyn, Cersei, un poco de Lysa y Selyse), los personajes “madres” no se llegan a desarrollar como mujeres “reales”, con su propia vida interior, objetivos e historia independiente de la de su familia. Más aún, en su mayoría la vida y muerte de estas mujeres no es una tragedia o un desencadenante de la trama sino un simple pie de página en la vida de sus hijos e hijas.

Sufrimiento de madre

Catelyn, por Mark Evans

“A su espalda la antorcha chisporroteó, y de pronto le pareció ver en la pared el rostro de su hermana, aunque los ojos eran más duros de como los recordaba. No, no eran los ojos de Lysa, sino los de Cersei. «Cersei también es madre. No importa quién sea el padre de esos niños, los sintió dar patadas en su vientre, los parió con sangre y dolor, los alimentó de su pecho… Si de verdad son de Jaime…»

—¿También Cersei os reza, mi señora? —preguntó Catelyn a la Madre.

Veía en la pared los rasgos altivos, fríos y hermosos de la reina Lannister. La grieta seguía en su sitio; hasta Cersei lloraría por sus hijos. “

Catelyn, Choque de Reyes

No quiero ser injusta con Martin, sus personajes femeninos son mucho más grises y complejos que la madre santa o malvada madrastra que habitan muchos libros del género. Porque es normal que la maternidad quede simplificada a una dicotomía: desde la madre sufrida y sacrificada que daría la vida por sus hijos y que no tiene otra razón de existir aparte de ellos y la mala madre (o madrastra) que abusa o traumatiza a los protagonistas.

En sus casos más extremos, un personaje madre sólo es eso. Y sin sus hijos, esos personajes pierden toda razón de ser y se los hace sufrir tanto que mueren, como en el caso de la madre de Obara o llegan a un estado que parece muerte en vida como Alannys Harlaw.

Por si no la recuerdan, la muerte de sus dos hijos mayores y la toma de rehén del pequeño Theon afectaron tanto que la luz se extinguió en sus ojos y “nunca volvió a ser la misma”. Tal como se pregunta Asha “¿Es mi madre o su fantasma?”. Theon Greyjoy está viviendo una de las historias más trágicas de toda Canción de Hielo y Fuego, y aunque espero que se redima y cumpla su objetivo en la historia, mi corazón de mantequilla sólo desea que pueda volver a las Islas de Hierro y finalmente dé un abrazo a su madre

 Alannys_Harlaw_by_Drazenka_Kimpel©_2017_Fantasy_Flight_Games.jpg

Alannys_Harlaw_by_Drazenka_Kimpel©_2017_Fantasy_Flight_Games.jpg

En el caso de Canción de Hielo y Fuego tenemos más variedad. Es cierto que Catelyn Stark arriesgó todo liberando a Jaime con la posibilidad de volver a ver a sus hijas y al ver morir a Robb (que pensaba era su único hijo vivo) durante la Boda Roja, se volvió loca de sufrimiento y regreso como el espíritu vengativo de Lady Corazón de Piedra. Pero, más allá de un evento puntual, no fue cruel sino indiferente y fría con Jon.  Además, es refrescante verla como una esposa, hija y hermana, y como un animal político que fue educada para ser la heredera de Aguasdulces.

Tal vez con Cersei ocurra como en la serie y a la muerte de sus hijos ella se vuelva una Reina Malvada, gobernando Desembarco del Rey sin piedad alguna. Pero aquí también hay matices.  Algunos pueden considerarla una mala madre, que da poca atención a sus hijos, con excepción de Joffrey, y parece que no les ha enseñado gran cosa.  Pero eso no quiere decir que no los ame y daría todo por ellos, aunque sea porque ve a sus hijos como una extensión de sí misma y su orgullo Lannister. Sobre todo, ellas siguen siendo personajes independientes, con sus propias ambiciones y deseos, amores y odios y eso es lo que eleva estos personajes a un nivel poco visto en literatura para mujeres que ya tienen familia.

Sin embargo, me hubiera encantado que más madres de Canción y Hielo y Fuego tuvieran esa oportunidad de ser sus propios y complejos personajes. Sin ir más lejos, ¿qué sabemos de Joanna Lannister y Minisa Whent aparte de que murieron en el parto? Catelyn y Cersei tenían la edad de Sansa y Bran cuando sus madres murieron, pero ¿Qué es lo que ellas recuerdan de sus madres? ¿Cómo eran en vida? ¿Cuáles fueron sus últimas palabras? El único vestigio que tenemos de ellas es su muerte y cómo esto impacto en la vida de sus esposos que “nunca volvieron a ser los mismos”. ¿Más allá de sus muertes y su sufrimiento, tienen estas mujeres y madres algún legado?

El legado de la Casa “…”

Sand Snakes by ~Sir-Heartsalot on deviantART

“… El día que mi padre fue a buscarme, mi madre no quería desprenderse de mí. Le dijo: «Es una niña, y no creo que seáis el padre; me he acostado con mil hombres más». Tiró la lanza a mis pies y le dio a mi madre un revés que la hizo llorar. «Niña o niño, nosotros libramos nuestras batallas, pero los dioses nos dejan elegir las armas», le respondió. Señaló la lanza, y luego, las lágrimas de mi madre, y yo cogí la lanza. «Ya te dije que era mía», dijo mi padre, y se me llevó. Mi madre se mató bebiendo en menos de un año. Según me dijeron, seguía llorando cuando murió…”

(Obara Arena). El Capitán de los Guardias, Festín de Cuervos

Obara, al igual que el resto de las serpientes de arena, se parece muchísimo a su padre, mostrando no sólo su carácter, sino alguna de las múltiples habilidades marciales e intelectuales de la Víbora Roja, a pesar de todas diferencias físicas entre ellas. Este parecido no es extraño en una obra literaria, es licencia artística de un autor que sus personajes se parezcan más a la madre o al padre.

Además, en una sociedad patriarcal como Poniente (y la nuestra), es normal que se dé más importancia a la herencia de la Casa del padre. Mientras que la de la madre, como su apellido, queda relegada a un segundo plano.

En el caso de los niños Stark, la genética estuvo más a favor del lado Tully, de quien con excepción de Arya heredaron los rasgos físicos. Sin embargo, vemos que, en su personalidad, carácter y hasta sus habilidades mágicas, es el lado Stark el que lleva la mayor predominancia mientras va avanzando la historia. Si todo va según lo planeaba Martin, Vientos de Invierno será un tiempo de lobos.

Pero entre todos los mensajes de “el lobo solitario muere, pero la manada sobrevive”, “se acerca el invierno”, y los recuerdos de otras enseñanzas del gran Ned Stark, vemos que ellos recuerdan poco o nada de su madre. Más allá de que ambas Stark tomaran pseudónimos parecidos al nombre de Catelyn (Cat y Alaynne), no hay mención en ningún momento, de algún recuerdo especial de su madre que marcara sus vidas. Hasta parece que Sansa y Arya han aprendido más de la Septa Mordane que de su propia madre.

En el caso de Bran, Catelyn literalmente dio su sangre para salvar su vida, pero él nunca piensa en ello. No sé cómo se su historia en el futuro, su resurrección como Lady Corazón de Piedra es un elemento demasiado grande en la Tierra de los Ríos como para que no afecte la vida de sus hijos/hijas en algún momento.

Es frustrante que Cersei no haya apreciado el carácter de su madre en vida. O que Tyrion haya escuchado historias de ella y su relación ambos sólo piensen en ganar la aprobación de su padre y llegar a ser como él.

Me duele que mientras Jon recibe decenas de figuras paternas que le llenan de enseñanza para su camino, Dany no tiene a ninguna figura materna a la que pueda admirar. Me rompe el corazón que parece que ninguno de ellos parece haber tenido una simple nana o ama de llaves que le cantara una canción de cuna o les diera algo de cariño.

House Stark of Winterfell by Nieuwus on deviantART

Tal vez no sean personajes principales, muero de curiosidad por no saber más de tantas de esas figuras ausentes de la historia. ¿Cómo era Joanna Lannister?, ¿qué deseaba Lyanna?, ¿cómo se sentía Rhaella?

O si esa información es muy spoiler para el futuro de la saga…no sé, ¿cómo reaccionó “Lady Stark” (sí, soy consciente que se llamaba Lyarra Stark, pero el material lanzado en materiales extra tampoco aporta mucho más a su historia y eso también es frustrante) cuando su hija fue “secuestrada” por el príncipe y el rey quemó vivo a su esposo y torturó a su hijo y heredero? Pero qué digo… ¡si ni siquiera sabemos si estaba viva en ese momento!

Es triste ver que el legado de las madres de nuestros personajes sea tan poco relevante para sus vidas. Que su presencia o ausencia no haya marcado más sus vidas y sólo se dé importancia a los padres y a las “cabezas de la Casa”. No soy madre, pero como mujer, me gustaría saber que tengo más facetas en mi vida que simplemente mi relación de amor y cariño con algunas personas y pensar que, si muero, queden de mí más recuerdos que los últimos momentos de mi vida.

En palabras de nuestra querida Arya Stark “—¡La mujer también es importante!”.