Continuamos celebrando este #AniversarioDeHierro, una década desde el estreno del primer capítulo de Juego de Tronos. Hoy el texto es de nuestra amiga Benko, una fiel de Los Siete Reinos que, habiendo leído antes las novelas de Canción de hielo y fuego, tuvo la fortuna de acudir a la première en Londres de la serie hace 10 años.

Juego de Tronos en pocas palabras

eddard stark

Con el 10º aniversario del estreno de Juego de tronos, me gustaría hacer un repaso de lo que ha significado la que es posiblemente la mejor serie de televisión de la historia para una sencilla fan de Canción de Hielo y Fuego. Sí, la serie tiene fallos y no, no es perfecta. Pero estoy enormemente agradecida a todas las personas que trabajaron para hacerla realidad.

Cuando se estrenó Juego de tronos, yo me encontraba trabajando en Londres y tuve la suerte de que un antiguo jefe mío era socio de BAFTA (la Academia Británica) y sabía que yo era muy fan de la saga de GRRM. Me avisó de que la Academia había preparado una première y que iban a repartir entradas entre la gente que solicitara que no perteneciera a BAFTA.

Tuve suerte de que me tocó una, así que llegó el día de la première y yo esperaba un tráiler y un Q&A con algún guionista o quizás un productor… Imaginad mi sorpresa cuando nos hacen pasar a una sala de cine y proyectan los dos primeros capítulos al completo. Y para rematarlo, un Q&A con Sean Bean (Eddard Stark) y Harry Lloyd (Viserys Targaryen). Recuerdo el cariño con el que Harry Lloyd hablaba de la saga y la ilusión que le hacía que la gente local de los sitios en los que rodaban lo reconocieran como Viserys por el pelo rubio platino.

Viserys Targaryen

La primera temporada cumplió todas mis expectativas: fue muy fiel al primer libro y ver Poniente hecho real, con mis personajes preferidos de carne y hueso, los lobos huargos, a Daenerys entrando en la pira funeraria… Todo un lujo del que pude disfrutar muchísimo.

Al haber leído los libros antes del estreno, me resultó curioso ver cómo la serie me hizo apreciar y entender mejor a ciertos personajes a lo largo de sus ocho temporadas, entre ellos a Cersei Lannister y Sansa Stark. Buena parte del mérito lo tienen sus respectivas actrices (Lena Headey y Sophie Turner), y de algún modo logré conectar emocionalmente más con ellas.

Cersei sigue siendo un personaje oscuro y malvado, por supuesto, pero también muy humano y con un amor genuino hacia sus hijos. En cuanto a Sansa, si bien en los libros todavía estamos esperando la culminación de su entrenamiento en el juego de tronos, podemos ver que es mucho más que una “niña cursi”, y que desde un rol muy marcadamente femenino puede llegar a ejercer un enorme poder e influencia política.

A la serie también le debemos mostrarnos momentos increíbles que probablemente no aparecerán de los libros o lo harán de un modo diferente. La explosión del Septo de Baelor urdida por Cersei es sublime e icónica, al igual que la Batalla de los Bastardos o el controvertido capítulo de Las Campanas —para mí uno de los mejores— donde Daenerys quema Desembarco del Rey y donde también tenemos de propina la Cleganebowl. También hay destacar la calidad de la banda sonora y lo genial que resulta poder escuchar canciones populares de Poniente como Las Lluvias de Castamere o Jenny de Piedrasviejas.

Pero, por encima de todo, a Juego de tronos le agradezco haber llevado el mundo de GRRM al público mainstream. Sé que hay algunos puristas de la saga de Martin disgustados por el final de la serie —o incluso las últimas temporadas al completo— pero hemos de recordar que una adaptación nunca, nunca destruye a la obra original.

Los libros de George siguen existiendo tal cual él los escribió y podemos seguir disfrutando de ellos. Pero gracias a que ahora Juego de tronos es un fenómeno de masas, tenemos una gran cantidad de material que expandirá y completará el mundo de Martin, del que nos queda mucho por descubrir, afortunadamente. Y esto, para una fan de Canción de Hielo y Fuego, es impagable.