
Despedimos los ensayos de este mes de abril centrados en Jon Nieve en Danza de Dragones y obra del gran Adam Feldman: ya os trajimos uno de ellos sobre el futuro del bastardo hace un años. El autor es un ensayista de la saga que ha sido alabado por el propio George R.R. Martin por sus textos sobre el Nudo de Meereen. Cerramos el ciclo con la segunda mitad de su análisis sobre el controvertido apoyo de Jon a Stannis: la pieza ha sido traducida por nuestro amigo amigo Javier Gómez.
El apoyo de Jon Nieve a Stannis Baratheon (2ª parte)

La ayuda de Jon a Stannis
En el comienzo del libro, Jon intentaba a menudo trazar un rumbo independiente para sí mismo y la Guardia con respecto a Stannis. De su primer capítulo en Danza de Dragones:
– ¿Habéis firmado el acuerdo?
-No, Alteza- “Allá vamos.” Jon cerró los dedos quemados y volvió a abrirlos-. Me pedís demasiado.
[…]
-Alteza, he alojado a vuestros hombres y les he dado de comer, en grave detrimento de nuestros suministros- replicó Jon con cortesía helada-. Les he dado ropa para que no se congelasen.
Aquello no apaciguó a Stannis.
-Sí, habéis compartido vuestro cerdo en salazón y vuestras gachas, y nos habéis dejado unos cuantos harapos negros para mantenernos calientes. Harapos que los salvajes habrían arrancado de vuestros cadáveres si yo no hubiese venido al norte.
-Os he dado pienso para vuestros caballos- continuó Jon sin darse por enterado-, y cuando esté terminada la escalera os dejaré constructores para restaurar el Fuerte de la Noche. Incluso os he permitido instalar a los salvajes en el Agasajo, que fue entregado a la Guardia de la Noche a perpetuidad […] La argamasa que mantiene en pie esos castillos se hizo con sangre y huesos de mis hermanos ya muertos. No puedo entregároslos […] Hice un juramento, alteza. El Muro es mío.
Pero en su cuarto capítulo, Jon cambia. En vez de volver a ponerse firme, empieza a ceder a las tentaciones de influir en la guerra del Norte. De su cuarto capítulo en Danza de Dragones:
-Lord Nieve, habladme de Mors Umber.
“La Guardia de la Noche no toma partido”, pensó Jon, pero surgió otra voz. “Las palabras no son espadas.”
-Es el mayor de los tíos del Gran Jon. Lo llaman Carroña […]
-Cuando lord Roose haya unido sus fuerzas a las de Ramsay, os superarán por cinco a uno […] Es una maniobra audaz, pero el riesgo…- “La Guardia de la Noche no toma partido. Para mí, un Baratheon y un Bolton deberían tener la misma importancia”-. Si Roose Bolton os atrapa entre sus muros con el grueso de su ejército, será vuestro fin.
Jon se dio cuenta de que estaba malgastando saliva. Stannis tomaría Fuerte Terror o moriría en el intento.
“La Guardia de la Noche no toma partido”, dijo una voz. Pero otra respondió: “Stannis lucha por el reino; los hombres del hierro luchan por esclavos y saqueos.”
-Alteza, conozco una forma de encontrar más hombres. Dadme a los salvajes y os diré gustosamente dónde y cómo.

Esta escena es un punto de inflexión inmensamente importante para la suerte de Stannis, porque si Jon no hubiera dicho nada, Stannis habría ido derecho a una trampa en Fuerte Terror y habría muerto. También hay que pensar en que la sugerencia de Jon de cortejar a los clanes de las montañas acabará triplicando las fuerzas de Stannis.
Las consecuencias de los actos de Jon aquí son mucho más significativas que eso. Para la información que Jon tiene aquí, su consejo evitará que la guerra civil norteña tenga un final rápido y asegurará una lucha más larga y arrastrada que debilitará a ambos bandos, esperando que su contendiente desvalido preferido salga victorioso.
También es un punto de inflexión muy importante para Jon. Estos consejos se dieron todos en privado, así que no creo que el consejo en sí mismo hiciera que la Guardia corriera ningún riesgo ni desempeñara un papel real en la caída en desgracia de Jon. Pero la escena es significativa porque muestra cómo Jon ahuyenta repetidamente a la voz que le dice que “la Guardia no toma partido”, una voz a la que escuchará cada vez menos conforme continúe el libro.
Es un ejemplo temprano de cómo, en vez de dejar el reino a un lado, Jon está empezando a utilizar su recién encontrado poder para intentar conseguir cosas que quiere, “para poner el mundo del derecho.” Esto será cada vez más significativo conforme continúe su arco.
Cada vez más profundo

Más tarde en el libro, Jon se encuentra a sí mismo apoyando cada vez más a Stannis, aunque a menudo lo hace teñido de culpa. De su séptimo capítulo en Danza de Dragones:
– ¿Lord Nieve? – preguntó una voz débil.
Al volverse encontró a Clydas bajo el arco semiderruido, con un pergamino en la mano.
– ¿Es de Stannis? – Jon esperaba alguna noticia del rey. Era consciente de que la Guardia de la Noche no tomaba partido, y no debería importarle qué rey se hiciera con el triunfo, pero le importaba. (Jon VI).
Stannis había tomado Bosquespeso, y los clanes de las montañas se habían aliado con él. Flint, Norrey, Wull, todos […] Los hombres de la Guardia de la Noche juraban no tomar partido en las luchas y conflictos del reino, pero Jon Nieve no pudo evitar sentir cierta satisfacción.
Jon también permite que Selyse se mude al Castillo Negro y con frecuencia se le ve consultarle cosas a Melisandre. Percepciones como esta son importantes, especialmente porque, desde el escudo de papel, Jon no ha hecho nada por crear la percepción de que existe una distancia entre él mismo y el campamento de Stannis, ni siquiera otro gesto simbólico. Hasta acaba por orquestar una boda con Melisandre y Selyse.

Para la mitad del libro, claramente a los Bolton les ha llegado la noticia de que Jon, básicamente, está trabajando con Stannis. De Un fantasma en Invernalia, penúltimo capitulo de Theon en Danza de Dragones:
Theon se estremeció. Baratheon o Bolton, le daba lo mismo. En el Muro, Stannis había hecho causa común con Jon Nieve, y Jon le cortaría la cabeza en un abrir y cerrar de ojos.
El proyecto político de Jon de dejar que los salvajes de Tormund atraviesen el Muro le da otra razón para esperar y desear que Stannis tenga éxito. Del undécimo capítulo de Jon:
–Esto no es un juego. Entre nuestros pueblos corren ríos de sangre, viejos, profundos y rojos. Stannis Baratheon es de los pocos que están a favor de admitir a los salvajes en el reino. Necesito que la reina me apoye en lo que acabo de hacer.
Durante todo este tiempo, brevemente, a Jon lo persiguen pensamientos de que Stannis podría perder, pero sigue sin hacer nada para prepararse para esa posibilidad. Lo vemos en sus capítulos noveno, décimo y undécimo:
–Puedo proporcionaros caballos, provisiones, guías y lo que preciséis para alcanzar Bosquespeso, pero a partir de ahí tendréis que llegar hasta Stannis por vuestra cuenta- “Y puede que os encontréis su cabeza clavada en una pica.” (Jon IX).

–Una doncella norteña y un guerrero salvaje, unidos por el Señor de la Luz- Ser Axell Florent ocupó el sitio que acababa de dejar libre lady Alys-. Su alteza lo aprueba. Lo sé porque la reina y yo estamos muy unidos, mi señor. El rey Stannis también lo aprobará.
“A no ser que Roose Bolton haya clavado su cabeza en una pica (Jon X).
-Veo que habéis tenido en cuenta todos los detalles, lord Nieve. Estoy segura de que el rey Stannis estará satisfecho cuando regrese triunfante de la batalla.
“Si es que vuelve.” (Jon XI).
Finalmente, cuando Alys Karstark llega al Muro con la noticia de que su tío está trabajando con los Bolton, Jon tiene que elegir una vez más. Y fuera de pantalla, envía rápidamente un cuervo a Stannis para advertirle:
Clydas había enviado un cuervo a Bosquespeso para avisar al rey de la traición de Arnolf Karstark, pero Jon no sabía si había llegado a tiempo (Jon X).
Parece que Jon ya no siente mucho conflicto a la hora de hacer esas cosas. Está comprometido con Stannis hasta el cuello.
Conclusión

En Danza de Dragones, Martin empieza a darle a Jon dilemas morales que son más complicados que “¿Me quedo o me voy?”. Jon tiene muchas y muy buenas razones para ayudar a Stannis a conquistar el Norte, junto con su bastante menos noble odio por los Lannister y los Bolton.
Pero no consigue prepararse para la posibilidad, muy real, de que Stannis pueda perder, y tampoco consigue crear suficiente distancia entre sí mismo y Stannis. Estos fallos hacen que la Guardia corra un gran riesgo, y Martin usa la Carta Rosa para dejarlo muy claro.
Los actos de Jon hacia Stannis son significativos por otra razón. En vez de dejar a un lado los asuntos del reino para concentrarse en el propósito y la lucha de la Guardia a mayor escala, Jon empezó a satisfacer su impulso para intentar poner el mundo del derecho en el Norte. Este impulso es irreconciliable con su papel como Lord Comandante, y acabará llevando a consecuencias muy duras para la Guardia y para él mismo.














