Hace justo un año disfrutamos del mejor episodio de La Casa del Dragón: El dragón rojo y el dorado, la batalla de Reposo de Grajo. Hoy queremos repasar sus claves a partir de lo que mencionó el showrunner de la serie, Ryan Condal, haciéndo hincapié en sus diferencias frente a Fuego y Sangre.

En septiembre del año pasado se hacía pública la polémica entre Ryan Condal y George R.R. Martin. HBO respondía de forma oficial con un podcast y un comunicado. Y en ese largo e inesperado episodio Ryan Condal hablaba así de la batalla de Reposo de Grajo, centrado en sus cambios frente a Fuego y Sangre:

¿No sería más interesante si algo complicado sucede en mitad de esta loca batalla, que está muy bien documentada en el libro? Y esto es un gran ejemplo de algo que es una de nuestras mejor adaptaciones del texto original de la historia.

Pero la serie tiene otras capas que podría haber escapado a los historiadores. Nadie estaba en el cielo con los dragones, nadie sabe lo que sucedió. Pero el personaje de Aemond que conocemos de nuestra historia, que no está nada impresionado con Aegon y su actuación como rey hasta ahora, que fue acosado de niño, cuadra que haga eso…

Continúa Condal:

El Aemond del libro, francamente, piensa que es mejor y está más preparado. Lo puedes ver incluso en el registro histórico sobre el, los apuntes de la corte, como él mira por encima a su hermano.

Sabemos que tres dragones se alzaron al cielo y dos cayeron; que uno se precipitó luchando contra Meleys y entonces Vhagar apareció. Así que pensamos que en lugar de hacer algo directo, sería interesante mostrar un elemento que había sido ya planteado en los 13 primeros episodios de la serie y que tendría un efecto futuro. No cambia nada sobre cómo se desarrolla la historia. Solo hace a Aemond, y por acción y consecuencia, a Aegon, personajes más complicados.

Este cambio en la adaptación de Fuego y Sangre que vimos en la segunda temporada de La Casa del Dragón fue celebrado. Otros, no tanto.