
Un terremoto, de dimensiones colosales, ha afectado a toda la industria del entretenimiento. El pasado viernes Netflix y Warner Bros anunciaban que la primera compraba a la segunda por 83.000 millones de dólares. Eso incluye a HBO y Juego de Tronos. Pero este lunes Paramount contraatacaba con una oferta aún mayor, de 103.000 millones de dólares. ¿Cómo afecta esto a las series sobre Poniente?
Un acuerdo lejos de ser una realidad
Aunque el acuerdo entre Netflix y Warner Bros ha sido aprobado por ambas juntas directivas, queda muy lejos de ver la luz. Netflix se enfrenta a desafíos regulatorios por las leyes antimonopolio, oposición de la industria, los artistas y los principales actores políticos de Estados Unidos.
Como explica la periodista referente en derechos de televisión en España, Elena Neira, en primer lugar, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, con sede en Washington, tiene que dar luz verde a la adquisición. Un primer tema de batalla es el de HBO Max: si ambos servicios se integraran, la cuota de mercado podría rozar el monopolio. Cómo afecta eso a series de Juego de Tronos lo debatiremos más adelante.
El segundo problema es lo que se denomina la concentración vertical. El acuerdo otorga a Netflix un control de toda la cadena de contenido de ambas marcas, desde la producción a la distribución. Por ambos motivos, tanto el Congreso como el Departamento de Justicia y la fiscalía de California han declarado abiertamente que se opondrán a la fusión.
La industria, especialmente los grandes sindicatos de directores, también se ha opuesto, con celebridades con James Cameron o Christopher Nolan siendo especialmente vocales en su rechazo. Netflix tiene una política hacia los estrenos en las salas de cine que disgusta a los grandes realizadores, priorizando los estrenos en la pequeña pantalla.
Ted Sarandos, co-CEO de Netflix, ya ha asegurado tras el anuncio de la compra de Warner Bros que las ventanas deben ser mucho más amigables para el consumidor, lo que implica una reducción drástica de exclusividad de las salas de cine antes de que cualquiera con una suscripción pueda verla en su casa. El presidente del gremio de cines en EEUU, Michael O’Leary, ha afirmado que este acuerdo es la mayor amenaza a la que se han enfrentado jamás las salas en todo el mundo.

A nivel político, el rechazo también es amplio a ambos lados del espectro. Líderes demócratas que han sido candidatos a la presidencia de Estados Unidos como Elizabeth Warren o Bernie Sanders han explicado que al acuerdo puede ser nefasto para los consumidores. Pero de forma similar se han mostrado en contra figuras republicanas o afines como Elon Musk: varios líderes de la derecha estadounidense y altos cargos han atacado a Netflix por ser «woke» y este movimiento le haría incrementar su influencia y poder.
Ted Sarandos se reunió con Trump en noviembre para hablar del acuerdo: por aquel entonces el favorito para adquirir era Paramount, cuya directiva es más cercana al partido republicano y al actual presidente de EEUU. Desde la compra, Trump ha hecho las siguientes declaraciones, después de afirmar que el CEO de Netflix era «fantástico»:
Bueno, esto será un proceso, y veremos qué pasa. Netflix es una gran compañía que ha hecho un fenomenal trabajo. Pero ocuparía un gran porcentaje del mercado. Puede ser un problema. Estaré involucrado en la decisión.
¿Y por qué Netflix arriesga tanto?

La inversión de Netflix es histórica. Como hemos visto, tiene muchos elementos en contra. Pero parece una decisión absolutamente calculada que, si sale bien, le aseguraría un dominio inédito del entretenimiento a nivel mundial.
Netflix adquiría el legendario catálogo centenario de películas de Warner Bros. No solamente para explotar ese contenido y convertirlo en franquicia; sino algunos especulan que también para alimentar sus propias creaciones futuras que puede estar desarrollando a través de Inteligencia Artificial. La combinación de la experiencia de Netflix en algoritmos y aprendizaje automático con uno de los catálogos de contenido más ricos del mundo ofrece un universo de posibilidades.
Pero es que además esas películas de culto, Warner Bros tiene las licencias de explotación de El señor de los anillos, DC Cómics, Harry Potter, Juego de Tronos (ahondaremos más después), Looney Toons, y todo el contenido de HBO. Es decir, las series de televisión más premiadas de la historia, el contenido de prestigio y el valor de la marca más reputada de televisión del mundo. La clave para mejorar su oferta, que siempre ha sido criticada por priorizar la cantidad sobre calidad.

Pero lo que no duda nadie es que la primera consecuencia sería una subida sustancial de los precios de suscripción a esa superplataforma de streaming futura que combinara Netflix con HBO. Con una librería de títulos tan enorme, Netflix tendría una capacidad incomparable para aplicar aumentos de tarifa. Además, esa concentración de poder editorial podría implicar menor diversidad: menos oportunidades para historias originales o de nicho que no encajen en el modelo actual de franquicias.
La lógica de Netflix es impecable: controlar la producción, monopolizar la propiedad intelectual más codiciada y eliminar a la competencia. En cualquier caso, hasta finales del año que viene como mínimo no se concretaría este movimiento, si es que finalmente ve la luz.
La contraoferta de Paramount

Ha habido respuesta. Este lunes Paramount presentaba una oferta mayor por el contenido de Warner Bros. Se trataba de una OPA hostil que llegaba a los 108.400 millones de dólares, para superar la tentativa de Netflix.
Como explicaba Elena Neira no olvidemos que, detrás de la oferta económica de Paramount, hay 24.000 millones de dólares de fondos soberanos de Oriente Medio y la firma de capital privado de Jared Kushner (yerno de Trump). Tencent se ha salido del consorcio.
Paramount es una empresa centrada en el cine y su oferta sería mejor recibida por la industria, directores y guionistas. Y por supuesto, por el presidente de EEUU.
¿Y qué pasaría si finalmente Netflix «comprara»Juego de Tronos?

Básicamente, Netfix, como propietaria de Warner Bros y por tanto de HBO, tendría el control total de las franquicia sobre Poniente, es decir, de todas las adaptaciones de la obra de George R.R. Martin. Al mismo tiempo, ha afirmado que HBO funcionaría independientemente, salvo que parte de su catálogo se iría incorporando al suyo…pero nadie paga tanto dinero para no tomar decisiones.
Tenemos claro que Netflix no destruiría el modelo de éxito de HBO: sería tirar piedras contra su propio tejado. No obligaría a publicar todos los episodios del tirón. Incluso podría dedicar más recursos a las franquicia Juego de Tronos que la que dedica Warner. Pero su política de cancelaciones y su lógica del algortimo podría impedir desarrollar proyectos más originales que no encajen el modelo.
En cualquier caso, es una gran incógnita la que nos espera, que no creemos que se vaya a resolver hasta como mínimo un año.









