Segunda mitad del primero de los ensayos que os vamos a traer en Los Siete Reinos sobre la figura de la monarquía en Poniente. Son obra de Steven Attewell y fueron publicados en Tower of the Hand. Este análisis introductorio, que comenzamos la semana pasada, ha sido traducido por nuestro amigo Javier Gómez.

Coronas huecas y tronos mortíferos – Ensayo sobre la monarquía de Poniente (2ª parte)

¿Monarquía débil o fuerte?

Otra manera en que los historiadores han clasificado las monarquías ha sido agruparlas como débiles o fuertes. Las monarquías débiles son monarquías en las que la monarquía central tiene relativamente poco poder territorial o militar propio, depende de sus vasallos para tener poder militar o recursos financieros y tiene dificultad en juzgar conflictos sin un consenso fuerte de parte de los señores del reino.

Normalmente, aunque no siempre, las monarquías débiles de la historia se veían afectadas por el paso de la propiedad de la tierra de contratos feudales directos (en los que un vasallo acepta servir a su señor a cambio de una parcela de tierra, y en los que el monarca, y esto es crucial, recupera la tierra a la muerte del colono, lo que le permite seguir redistribuyendo tierras para mantener felices a sus vasallos o quitarles tierras a los vasallos que han demostrado una lealtad insuficiente) a sistemas hereditarios de herencia (en los que el heredero del actual colono recibe automáticamente el título y las tierras de sus predecesores aunque siga haciendo juramentos de vasallaje a su señor). 

El Rey Loco

Por contraste, las monarquías fuertes son monarquías en las que o bien el monarca tiene suficiente riqueza personal o fuerzas militares para asustar a cualquier señor que pueda pensar en rebelarse contra él o ha desarrollado suficiente burocracia formal como para poder aumentar su poder, permitiendo al rey subir los impuestos, usar el sistema legal para castigar a sus enemigos y movilizar las fuerzas militares a través de un ejército fijo de forma más eficiente. Las monarquías fuertes de la historia formaban a menudo el caldo de cultivo para el nacimiento de la nación-Estado y de las monarquías absolutas.  

La dificultad es que el reino de Poniente tiene elementos tanto de las monarquías débiles como de las fuertes. Tradicionalmente, los Targaryen sólo controlaban las tierras de la corona (el reino más pequeño de Poniente sin contar las Islas del Hierro) la isla de Rocadragón y varios castillos reales desperdigados por el sudoeste como Refugio Estival y la Torre de la Alegría.

Esta es una base de poder relativamente pequeña para una monarquía que intentaba impresionar a siete antiguos reyes que podían controlar una fuerza militar mucho mayor que aquella de la que podía disponer la corona a través de sus propias tierras. Aunque al principio la habilidad del rey para movilizar dragones les permitió proyectar fácilmente su poder sobre sus vasallos mayores y más poderosos, al final los reyes Targaryen pasaron a confiar en alianzas por matrimonio para conseguir coaliciones militares que pudieran mantener la paz y el orden, como veremos en partes futuras.

El Aerys quemando a un hombre. © FFG

Asimismo, tras la muerte de los dragones, para los reyes Targaryen fue difícil impedir que estallara la violencia, por eso empezaron las rebeliones de los Fuegoscuro, la guerra oportunista de Dagon Greyjoy contra las Casas Stark, Lannister y Tyrell y la guerra de guerrillas y bandidos en ciertos lugares después de la Gran Epidemia Primaveral y la sequía del 209 DC, la Rebelión de Robert, la Rebelión Greyjoy y la Guerra de los Cinco Reyes. Estos rasgos sugieren que estamos hablando de una monarquía débil.  

Por otro lado, la monarquía de Poniente también tiene un estado central bastante bien desarrollado en relación a sus contrapartes del siglo XV. Tiene una Mano del Rey que actúa como primer ministro, un consejo privado que puede coordinar la política en muchas áreas diferentes y ministros que controlan el sistema de justicia, operan con una marina real, trabajan con espías, dan consejos académicos a la monarquía y, lo más importante, recolectan impuestos, acuñan moneda y toman dinero prestado.  

El consejero de la moneda es un puesto especialmente avanzado en esta burocracia, aunque hay que ser cuidadoso al distinguir qué funciones son resultado de las innovaciones de Meñique: primero, el cargo de tesorero real ya es bastante avanzado en sí mismo (el consejero de la moneda controla las operaciones, cuatro Guardianes de las Llaves supervisan las cámaras, el Contador Real actúa presumiblemente como un contable real, el Balanza Real está a cargo de mantener la calidad de la acuñación y hay tres cecas reales).

Meñique, por Mark Evans

Además, el consejero de la moneda no sólo tiene una burocracia central en la capital sino también una presencia nacional: hay agentes de aduanas reales, sargentos y recolectores de tasas en todos los puertos principales y probablemente también en los principales cruces de las autovías reales.

La monarquía no sólo se financia a través de impuestos feudales que le deben los señores al rey, sino también por las aduanas reales (tanto impuestos de importación como de exportación, muy probablemente) tasas de paso en los caminos reales, gran variedad de impuestos en la capital (tanto por ventas como por derecho de paso) y un sistema relativamente avanzado de préstamo público.

Por si fuera poco, además de recolectar impuestos de manera directa, la corona también publica contratos de impuestos sobre los cultivos, aceptando pagos de cobro a plazo fijo de parte de los contratistas a cambio de conceder el derecho a imponer impuestos en un área particular. En nuestra historia, este nivel de organización se asocia normalmente con el nacimiento de las naciones-Estado de finales del siglo XVII, lo opuesto de los tiempos bastante más caóticos de la Guerra de las Dos Rosas.  

Meñique, por Mike Capprotti

De manera poco normal, por lo menos desde los tiempos del rey Jaehaerys, los reyes de Poniente también han conseguido controlar al líder de la Fe de los Siete: como hemos visto, hasta hace relativamente poco la monarquía ha podido nombrar al Septón Supremo a voluntad y conseguir que la influencia de la religión acepte encumbrar la autoridad de la monarquía (por ejemplo al concentrar oposición a la conversión de Stannis a la fe de R´hllor entre el pueblo llano de Desembarco del Rey). 

Además, el rey también tiene un sistema para proyectar su autoridad feudal en las provincias. Para empezar, el rey nombra a los señores feudales de los Siete Reinos, lo que les da una especie de opción nuclear que se puede usar para ascender o degradar a las grandes casas.

Aunque este poder es más de derecho que de hecho antes de la Guerra de los Cinco Reyes (aunque la Guerra de los Cinco Reyes lo cambiará cuando dos grandes casas se vean reemplazadas por orden real) visto que el cargo se ha convertido en hereditario, el rey también tiene a los guardianes para imponer su voluntad.

Jaime en el funeral de Tywin, por Sam Hogg

Como he escrito antes, los guardianes tienen una amplia autoridad militar (pueden mandar ejércitos de cualquier casa de su región, están automáticamente por encima de cualquier señor de su región cuando se trata de ir al mando de los ejércitos que han convocado y pueden declarar la guerra en nombre del rey) y potencialmente algo de autoridad civil (dado que Eddard Stark condena a Gared a muerte como señor de Invernalia y Guardián del Norte).

Aunque el cargo de guardián también se ha convertido en semi-hereditario, podemos ver también cómo habrían funcionado estos cargos para impedir que cualquier señor feudal pensase en rebelarse contra la corona.  

Finalmente, pienso que la cuestión de si la monarquía de Poniente es fuerte (con algunos de los rasgos de una nación-Estado emergente) o una monarquía feudal débil que ha tenido tres guerras civiles y cuatro rebeliones menores en un siglo es ambigua.

Brynden Ríos, Cuervo de Sangre, por Naomimakesart

De hecho, se podría señalar el reinado de Aerys I como época de monarquía débil y fuerte a la vez: débil porque el mismo rey sólo era un títere de su Mano, Brynden Cuervo de Sangre, y también porque la monarquía apenas fue capaz de ocuparse de la Gran Epidemia Primaveral e incapaz de prevenir los cambios sociales causados por la peste y la sequía que la siguieron, pero también fuerte por su habilidad de evitar la guerra civil y la invasión extranjera y el impresionante estado policial construido por Cuervo de Sangre que mantuvo esclavizado a todo Poniente durante doce años.  

Lo importante aquí es que, lejos de ser una institución fija, la monarquía siempre fluye, siempre cambia en respuesta a acontecimientos y crisis, lo que significa que tendremos que estar atentos a futuros desarrollos.  

Conclusión

Primera versión del Trono de Hierro, por Marc Simonetti

La monarquía que George R.R. Martin ha explorado en detalles desperdigados por docenas de capítulos se parece a una creación hecha de retales, con rasgos de casi todos los tipos de monarquía concebidos por los pensadores políticos, a veces peligrosamente débil y a veces más poderosa que cualquier monarquía del siglo XV.

Esto funciona en parte como concepto literario: cuando necesita que un personaje u otro estén bajo amenaza de arresto, la monarquía es un poderoso estado policial, y en otras ocasiones, cuando necesita que llegue una rebelión que coloque en el trono a una nueva dinastía, es un sistema feudal débil.  

Sin embargo, como mostraré en los otros ensayos de esta serie, la complicada naturaleza de la monarquía de Poniente se debe en gran parte a las influencias complejas y contradictorias de trescientos años de construcción de instituciones políticas, guerra civil y caos doméstico, y a las diferentes personalidades de los hombres que se han sentado en el Trono de Hierro.