«—Si queréis casaros, casaos. Si no, tomad el placer allí donde lo encontréis. Demasiado escasea ya en el mundo. Pero elegid bien: si os cargáis con un imbécil o con un bestia, no me pidáis luego que os libre de él. Ya os he dado instrumentos para que lo hagáis vosotras solas.—»
Oberyn Martell (La víbora roja) a sus hijas bastardas, «Las serpientes de Arena».