Helen Sloan - HBO

Nueva edición del Lecho de PulgasComo sabéis, en esta sección de periodicidad variable (dependemos de que respondáis a nuestras preguntas) recogemos las reflexiones que los Patreon del Podcast de Hielo y Fuego nos hacen llegar.

Hoy nos despedimos de los cuestionarios sobre la última temporada de Juego de Tronos preguntando a nuestros Patreons por su opinión sobre los últimos episodios de la serie de la HBO.

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SEÑORES DE LA CASA

Daniel Bernat

La octava temporada de Juego de Tronos me ha dejado un regusto amargo. Esperaba mucho más antes de su regreso, tenía muchas expectativas puestas en el desenlace final, pero, con el paso de los episodios, temía que ese final acabara por decepcionarme. Y así ha sido, principalmente por las formas elegidas para presentárnoslo en pantalla.

Compraría que Bran terminara siendo el Rey con una explicación mejor; con la de la serie, no. Compro el final de Jon, Arya y Sansa, porque yo me imaginaba un final para ellos similar también en las novelas. Ese giro tan “inesperado” de Dany a mí no me lo ha parecido, pero las formas, nuevamente, no han sido las mejores, y comprendo por qué la gente está sorprendida y decepcionada a partes iguales.

Una de las preguntas que nos formulabais era cuáles eran los momentos que menos nos han gustado. Mi contestación es: prácticamente todos los del episodio cuarto. Tenían que llegar al punto de que Daenerys tuviera la motivación necesaria para arrasar Desembarco, pero que en cuestión de un capítulo y medio todo se vuelva del revés para ella me pareció exagerado; la muerte de Rhaegal, el rapto de Missandei, la aparición en el quinto y sexto de tropas de Inmaculados y Dothrakis de la nada…

Por no olvidar el trato a Jaime y a Cersei. Él tiene un momento maravilloso como el nombramiento de Brienne como la primera caballero de los Siete Reinos, y todo queda deslucido con su vuelta a Cersei. Y Lena Headey ha cobrado un sueldazo por, a lo mejor, veinte diálogos en toda la temporada. Muy desaprovechado el papel de ella este año, y un cierre lamentable para él. Todo lo contrario que Tormund, que para la relevancia que ha tenido siempre en la serie, ha sido una grata sorpresa y un alivio cómico estupendo para unas tramas excesivamente “dramáticas”. Ha sido el personaje que más me ha gustado esta temporada, con diferencia.

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Con todo, técnicamente para mí ha sido una gozada. Disfruté las masacres de Invernalia y Desembarco, al margen de que militarmente la del Norte no tuviera ni pies ni cabeza. Ramin Djawadi se ha lucido en un año en el que todo lo que rodea a Juego de Tronos ha destacado por encima de la pobreza de los guiones, que a muchos les ha sorprendido, pero estos señores llevan siendo los responsables de la serie desde hace años por su cuenta, y ya tuvimos tramas bochornosas otras temporadas (ejem Dorne, ejem). Si a eso le añades las prisas por acabar y pasar a otra cosa, pues tenemos el resultado que hemos tenido: buenos momentos envueltos en un montón de cosas incomprensibles y apresuradas.

Por destacar alguno que me haya gustado, diría el momento que Daenerys toma la decisión de quemar Desembarco, Drogon quemando el Trono, el nombramiento de Brienne como caballero y casi todas las conversaciones de la primera mitad de la Series Finale, hasta la muerte de Dany.

Por último, creo que la temporada no ha estado a la altura del resto de la serie. Ojalá lo hubiera estado, pero tras ver en las primeras temporadas cosas como la Boda Roja, la batalla del Aguasnegras, la Boda Púrpura, el juicio de Tyrion (tanto por combate como ante las leyes de los hombres y los Dioses), o ya en las últimas, Casa Austera, el Hold the Door, la Batalla de los Bastardos, el 6×10 o la batalla del 7×04. Los grandes puntos de la temporada (8×03 y 8×05) no han dejado la misma sensación en los espectadores que todos estos.

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Nacho Pagán

¡Buenos días, dornienses del libro! (Considero necesario especificarlo).

Se ha acabado Juego de Tronos y, por mucho que me duela reconocerlo, la verdad es que mejor así, porque estas dos últimas temporadas han sido un despropósito general. Ya no se trata solo de que, desde que se separó la serie de los libros, haya habido un descenso en cuanto a calidad narrativa (trama, desarrollo de personajes, coherencia y continuidad, etc.), sino que, aun sabiendo Benioff y Weiss gracias a Martin cómo iba a terminar la saga, hayan llevado el camino hasta este final de una manera tan precipitada y forzada con tal de atenerse a su idea de 73 episodios.

La verdad es que coincido bastante con lo que se ha estado diciendo en los podcasts de estas últimas semanas, con alguna que otra discrepancia, pero la idea general de salvar el 8×02 (“El Caballero de los Siete Reinos”) y parte del 8×05 (“Las Campanas”) de la hoguera, la comparto totalmente. En parte siento lástima por el triunvirato de Juego de Tronos: Bryan Cogman, Ramin Djawadi y Michelle Clapton. Me recuerdan al típico compañero de grupo de trabajo que se ha currado su parte mientras que el resto se ha conformado con aspirar al aprobado y han intentado usar atajos y trucos “por si cuela”.

Suena un tanto despectivo, pero no se aleja de mi percepción general de la temporada: Benioff y Weiss, impacientes por empezar con Star Wars y cansados de Juego de Tronos (recordemos que decidieron emprender este camino con la serie sobre todo por la Boda Roja, y eso fue hace ya seis años), se sentaron en una mesa con dos ideas en mente:

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  1. ¿Cómo llegamos a más o menos este final que nos describió Martin?
  2. ¿Qué les gusta por lo general a los fans de Juego de Tronos?

Bajo esta segunda pregunta, cogieron un folio y anotaron: “Arya”, “Jonerys”, “plot twists (los que sean)”, “Cleganebowl”, “Jaime y Brienne”, “Fantasma”, “acción trepidante”, “Podrick”, “Tyrion diciendo algo gracioso”, “El Perro mandando a alguien a la mierda”, “Tormund haciendo cosas de Tormund”, etc…

Tuve una conversación con una amiga que me argumentaba que le había gustado el 8×04 (“Los Últimos Starks”) porque decía que le recordaba más a lo que era Juego de Tronos antes: muertes inesperadas (Rhaegal, Missandei), trama política (Cersei siendo mala), y que le había gustado sobre todo lo de Jaime y Brienne. Esto me dio la idea de que al final un gran porcentaje del fandom ha enclaustrado el concepto de Juego de Tronos por el formato, que no por el contenido. Del mismo modo, yo expuse por qué me parecía el peor episodio de la temporada, pero siempre de una manera honesta y respetuosa, pues los debates al final están para compartir, que no para imponer (a no ser que se trate de una violación de los Derechos Humanos).

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Creo humildemente que, si este final y esta temporada no acaban de funcionar, ha sido por las prisas. Si nos hubieran dado tres temporadas de diez episodios cada una (una para la lucha contra los Caminantes, otra para acabar con la tiranía de Cersei y con el episodio diez como el de “Las Campanas”, y una última temporada para el Imperio de Daenerys y su caída), puede que todo se hubiese desarrollado de una manera más orgánica y más natural.

Como forofo, apasionado y estudiante de narrativa, y bajo mi subjetividad también, antepongo la naturalidad del desarrollo argumental como pilar para que la historia funcione, y no el dejarse llevar por “trucos” que tengan como objetivo sorprender porque sí. Sin embargo, no tiene sentido pedir que se rehaga la temporada, como muchos piden en Internet. Lo hecho, hecho está. Si estás tan ofuscado con hacer un mejor final, escribe un fanfic como la gente “normal”.

He disfrutado Juego de Tronos desde sus comienzos, y no hay día en el que no me entren ganas de volver a leerme los libros si no fuera por mi falta de tiempo. Este final no ha sido el final para mi gusto, pero ha sido un final. Y ahora nuestra guardia ha terminado.

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CABALLEROS

J. Santano

Recuerdo un ejercicio de dibujo técnico, que consistía en la construcción de polígonos regulares (de lados y ángulos iguales) sabiendo la longitud de un lado, en el cual al final del mismo ibas con la apertura del compás correcta, trazando sobre una circunferencia los supuestos vértices del resultado final. Solía ocurrir, si no tenías un pulso perfecto o material de dibujo de buena calidad, que el último arco no encajaba del todo: este trazo se pasaba o se quedaba corto, y no coincidía con el primero que marcaste, aunque fuera por unos milímetros.

Ante la frustración que sentías, lo único que te quedaba era repetir el ejercicio, si tenías tiempo suficiente… o bien disimular, y trazar el último lado hasta donde se supone que debería ir, a la espera de que nadie se diera cuenta de su deformidad. Así veo la octava y última temporada de Juego de Tronos.

Un evento de estas características no va a satisfacer nunca las expectativas de todo el mundo, eso es evidente. Cada persona a la que preguntemos, ve (veía) Juego de Tronos por un motivo, y aunque ahora parece haber una opinión común de disgusto por la temporada final, claramente potenciada por el vacío que ha dejado, ni siquiera esta disconformidad es por los mismos motivos.

Conozco gente enfadada sólo porque no ha reinado su Jon, o porque se ha vuelto loca su Daenerys, o porque “ese de la silla no ha hecho nada en toda la serie y tenía que ser rey el enano porque es el mejor de todos”. Por mi parte creo que si reposamos y analizamos con calma el resultado final, la temporada no ha sido ni una maravilla (obvio), ni un desastre insalvable.

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La octava temporada la situaría por la mitad de mi ranking personal (4>3>1> 6=8=2 >7>5), sin ser la peor. Lo que le falta, ya le venía faltando a la serie las últimas temporadas, desde que apostaron por la espectacularidad a costa del guión. Tras un primer capítulo de situación bastante soso (concedamos que necesario…), nos encontramos con uno de los MEJORES capítulos de todo GOT, el 8×02, que contiene la escena y la sonrisa más bonita de toda la serie.

Si el mundo fuera justo, los nominados al Emmy serían Gwendoline Christie, y Alfie Allen. Pero no es justo – muestra de ello es que aún no tenga el premio la enorme, con maquillaje o no, Lena Heady, mejor personaje y actriz de la serie -, y los galardones se propondrán de nuevo para las cabezas (de dragón) visibles.

Sobre el polémico 8×03, yo no tuve problemas de visión, lo disfruté muchísimo, y aunque fuera por la obra maestra de Djawadi que magnifica los últimos 10 minutos –The Night King es el mayor logro artístico de la temporada, junto al vestido de coronación de Sansa -, me parece un capítulo memorable. No entro a valorar el tema de la coherencia en tácticas militares, pues en la serie esto jamás ha existido, ni siquiera en las temporadas que adaptaban a su manera batallas de los libros (allí sí, narradas con mucha más verosimilitud). Sinceramente veo igual de estúpida la carga a ciegas Dothraki que la de Jon a solas en el aclamado 6×09, y si pedimos coherencia, yo pido cascos y yelmos para todos, por muy guapos que sean o pelazo que se gasten.

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Y llegamos al desastre, al punto en el que se divide la temporada y saltamos de la Canción olvidada, al Juego agonizante. Un pésimo cuarto capítulo en el que se evidencia más que nunca la falta de metraje y desarrollo de personajes que, finalmente, ha condicionado nuestra experiencia. El 8×05 por sí sólo es muy bueno (sobre todo al nivel técnico, cerrando bocas a quien decía que la oscuridad del tercer episodio era por disimular el CGI dragonil), y el 8×06 es bueno en su primera mitad, con un Tyrion espectacular, y apresurado e incoherente en su epílogo (pues no es otra cosa) de los últimos 40 minutos.

Pero es en ese 8×04, donde más se notan las prisas, las costuras, o la falta de escritura de calidad que afecta a todo. A la serie le faltan páginas, y creo que no es casualidad que lo primero que ha asegurado George es que si él tiene que escribir más texto para su Canción, lo hará.

Esta falta de historia nos impide llegar a “disfrutar” la locura Targaryen en la serie, pues cuesta justificar el cambio del personaje, y sobre todo, al menos en mi caso, dificulta sentir alguna emoción en el apuñalamiento de Dany al final de la temporada. Una muerte que tenía que rompernos por dentro, la consecuencia final de la magnífica frase del gran Aemon, el amor es la muerte del deber, el deber es la muerte del amor... pero llega el momento de tomar esa decisión tan terrible, y sucede lo peor que puede pasar en una obra de ficción: nos da igual.

Nos da igual porque no reconocemos a ese personaje, porque no muere “nuestra” Daenerys a manos de Jon, sino que es asesinada esa que lleva su cara desde el capítulo(s) anterior, y que no sabemos por qué dice las cosas que dice, por qué hace las cosas que hace, por qué la ama Jon, ni por qué hay problema/conflicto en matarla. Un final que espero que suceda en las novelas, pero que con el talento de Martin puede ser de verdad desgarrador y hacer honor a ambos personajes. El final agridulce que se nos prometió, y que en TV sólo fue soso.

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Por otro lado, creo que el escenario político ni mucho menos terminará igual en las novelas: si el Norte acaba independizado del resto, éstos reinos del Sur debe tener un motivo de peso, realista, para permanecer unidos entre sí y no volver a dividirse, pues la mayor incoherencia de toda la serie (haciendo con ello a esta la peor escena de la temporada) es ver a Yarasha callada ante la petición de independencia de Sansa, por no hablar del Martell de Hacendado (Unnamed, Unasked, Uninvited) haciendo gala del mismo silencio. Arianne, i miss you.

Así acaba la temporada y la serie, tras varias elipsis atropelladas, en Primavera (ese brote verde del final…). Con una manada Stark unida durante el duro Invierno para sobrevivir, ahora sí, separándose y siendo lobos solitarios de nuevo, reyes todos. Llegando al punto final que creo que le depara Martin, pero de manera brusca y apresurada.

Bran en el Sur, Sansa (magnífica Sophie, cerrando uno de los mejores arcos) en el Norte, Arya reina de los mares… y Jon, rey del auténtico Norte. Creo que no se representó bien su nueva libertad, su triunfo final, su premio, a pesar de los errores (¿lo fueron?) que siempre cargará. Hay todo un mundo nuevo y desconocido, que antes habitaban los Otros. Les faltó un diálogo para terminar:

Tormund – ¿Dónde quieres ir ahora?

Jon – No sé… ¿qué hay más al Norte del Norte?

Tormund sonríe, Jon llama a Fantasma, sube la música, todos se alejan. Fin.