
Quinta Reviews de los Lectores de Los Siete Reinos de esta tercera temporada de La Casa del Dragón. Son obra de nuestra amiga Cristina Arias, autora de antologías y poemarios y responsable del podcast Paseando por la Cava Baja, a quien ya habéis escuchado en Los Siete Reinos y es una enamorada de la saga que conoce muy bien Fuego y Sangre.
La Casa del Dragón 3×05– Nunca doblegado, nunca roto

Por Cristina Arias
Nuevo capítulo, de avance, de recolocación de los personajes antes de los próximos sucesos importantes. ¿Es más flojo que el anterior? No tanto, pero tampoco es uno de esos que nos va a cambiar la vida (o la serie). Lo que sí cambia, y cada vez más, es la relación con los libros de George R. R. Martin. Para bien o para mal es sobre lo que voy a intentar reflexionar en la reseña de esta semana.
Comenzando, como siempre, por el tapiz, que me niego a abandonar, aunque a veces suene repetitivo, hemos visto a Alicent y Helaena y, de nuevo, la tela se desgarra por una supuesta disputa entre dos personajes. De nuevo, el conflicto viene de dentro de la corte, pero también desde fuera, desde la propia ciudad que cada vez siente un mayor desapego por su nueva soberana. Pero vayamos por partes y hablemos de los muy diversos frentes que nos presenta este episodio, que ha resultado muy variado.
Las tropas de sir Criston han comenzado su guerra de guerrillas. Sir Gwayne va en modo forajido sin problemas, Ser Criston ataca a Lord Piper y a los Lobos del Invierno durante la noche. Van con la cara pintada de comando en plena guerra de Vietnam, pero parece que les sale bien. En un momento dado, puede que el caballero Hightower y la Mano del rey Aegon vayan a hacerse amigos y todo, porque Ser Gwayne le dice a Ser Criston que podría ir a Antigua con él, pero el capitán tiene otros planes.
El ejército avanza de forma lenta y penosa. A pesar de las quejas y advertencias de sir Gwayne, sir Criston sigue adelante. Los ribereños, que no son tontos, les han puesto abrojos en el suelo, se han adelantado y han quemado el puente. Aquí es cuando vemos el auténtico plan de Sir Criston: va hacia la muerte y prefiere eso a vivir manipulado por nobles que solo lo utilizan cuando lo necesitan.

De esta parte saco un par de curiosidades. Por un lado, el hecho de que Ser Criston no haya sido nunca capaz de asumir sus propios errores y miserias y que no desee una redención como tal, que veríamos más bien en cualquier producción hollywoodiense. Prácticamente desde el inicio de la serie, Ser Criston ha vivido marcado por el rencor y la ambición. Estos dos aspectos lo han llevado a donde están, y creo que no sorprendo a nadie cuando digo que al caballero le quedan dos telediarios.
Su nihilismo lo ha dejado ya en este estado de levedad que él considera honorable, aunque su final no lo será en absoluto. En segundo lugar, quería compartir un par de pasajes de Fuego y Sangre, puesto que, en la novela, son los del bando negro quienes atacan en los bosques al ejército regular:
“A cuatro días de Harrenhal comenzaron los ataques. Los arqueros se ocultaban en la arboleda y derribaban a los hombres de vanguardia y a los rezagados con sus arcos largos”.
Pero es que la gran curiosidad de ese pasaje es la siguiente:
“En otros lugares, sus exploradores se toparon con siniestros retablos de cadáveres de armadura sentados bajo los árboles con pútrida vestimenta, en una grotesca parodia de festín”.
¡Un festín de traidores! ¿Os suena de algo?
Por otra parte, Aemond tiene muchas pesadillas en Harrenhal, donde sigueoculto -no más que su dragona, que tiene +20 en Ofuscación-, y defendido por Alys Ríos, quien monta numeritos del Tren de la Bruja para expulsar a los cazarrecompensas que se atreven a adentrarse en el castillo. Recordemos que, en Fuego y Sangre, Sabitha Frey termina reclamando el Castillo Negro, pero se salva de un ataque de Vhagar escondida en una letrina (le salió mejor que en Parque Jurásico) y salió pies para que os quiero hacia Los Gemelos.
Lo que pasa es que Aemond no lleva esa pruebas de la mente como Daemon. Habla de que su hermano es horrible y de que su madre nunca lo quiso. Finalmente, vemos que se va recuperando y que ataca a otros cazarecompensas para defender a Alys. Los dos se entienden y el Príncipe Tuerto se siente comprendido de forma bastante maternal por la bruja de Harrenhal. Esta historia aún tiene que avanzar, pero parece que lo hace con paso firme.

A tenor de esto, es muy curiosa una de las frases de Helaena, que tiene momentos muy interesantes en este episodio: “Lo he visto ardiendo, pero sin fuego”. El Maestre Orwyle, que en el libro debería estar pudriéndose en un calabozo, le ha traído té de la luna a Helaena y ella no quiere tomarlo. Se niega a que otro de sus hijos muera. El personaje de Helaena en la serie me gusta más que en los libros, pero este cambio del embarazo para terminar provocando eventos futuros que ya habrían tenido su semilla plantada desde antes. No comprendo el cambio con un pasito hacia adelante y dos para atrás, y lo veo un poco chapucero.
“Conversaciones con Alicent” tiene una nueva invitada. Mysaria y Alicent se entrevistan. La reina viuda se toma incluso el té de la luna para disimular, pero Mysaria le pilla todas las trolas. Visto que su hija se ha librado del famoso té, Alicent decide huir con ella, pero la princesa quiere llevarse a Jahaera consigo, dándole a su madre otra de esas contestaciones maravillosas: “Veo cuando mientes”.
Por otra parte, aparecen en este capítulo las referencias a la oruga y al veneno, que no me parecen buenos presagios, más aún cuando es la propia Helaena quien, en la segunda entrevista con Lady Miseria (El Gusano Blanco, ojo), dice que necesita salir a ver la luna. Tras un nuevo intento de Mortadelismo fallido, Mysaria pilla a madre e hija en su huida.

A esto se añade una breve escena en que Alicent echa un órdago con otra frase memorable sobre Rhaenyra y su Consejera de los Rumores: “Os bañáis en la cálida luz de su mirada”. Da la sensación de que la jugada no le ha salido mal a la reina vuda, puesto que Mysaria se piensa mucho si informar a su reina o no. Sea como fuere, al final del capítulo las dos encuentran un nuevo pasadizo -que ya vimos en la primera temporada- y se quedan encerradas y a oscuras. ¿Qué pasará? ¿Qué harán los pobre gatos que andan por ahí cazando ratas?
Este no es el único lío que se cuece en la corte de Desembarco del Rey. Rhaenyra por fin se está volviendo paranoica, pues dice que la están traicionando y que lo sabe, aunque no concreta nada; frente a esto, Daemon, que se coge misiones secundarias cuando la trama principal del juego va por otro sitio, da con una de las claves, descubriendo que lord Ormund Hightower está allanando el terreno para que su sobrino sea proclamado rey.
Su consejo real es una locura y la nueva incorporación de Sabitha Frey cotilleando más que aportando ideas no ayuda. Además, se supone que Joffrey ha llegado del Valle, pero yo no entiendo nada. Daemon había ido a buscarlo y no lo trajo, y creo recordar que Jeoffrey estaba en la Alegre abandono. Algo me he debido perder, porque esto es un lío supino.

La misión secundaria de Daemon va de investigación detectivesca. Hay asesinatos indiscriminados de los capas doradas y la guardia de la ciudad, que, además, lleva ya un tiempo sin cobrar, anda muy desmoralizada. Daemon da una arenga expansionista de esas que le gustan y descubre que los antiguos soldados verdes que depusieron las armas al rendir la capital a Rhaenyra están actuando a favor del bando verde en la sombra para desestabilizar la ciudad y dejarla más indefensa.
Yo sigo diciendo que los problemas de hambruna, injusticia y otros rumores nada buenos, unidos a las traiciones, sirven como motivos de sobra para que Rhaenyra ya tenga suficientes problemas, pero lo entiendo. Habría personajes que no tendrían tanto metraje como se les supone en la serie.
Uno de esos personajes es Lord Ormund, el nuevo villano de la serie que parece llevar siglos en Ladera. En este episodio vemos que le llegan mensajes de Desembarco del Rey y que uno de sus esbirros llevaba encima una de las nuevas monedas acuñadas por él, con la cara de Daeron. En medio de todo esto, se esparce jugando al sitrang con Daeron, mientras le explica la historia del Sapo Amarillo de Dorne (uno de mis episodios favoritos de Fuego y Sangre, si me preguntan).

Cuando pierde el juego, a lord Ormund, como buen villano de opereta, se le va la cabeza y pierde los estribos, pero luego sigue enseñando a su sobrino el camino del pésimo gobernante. Es curioso que en Fuego y Sangre se diga:
“Sin embargo, la mayor amenaza para el reinado de Rhaenyra no era Aemond el Tuerto, sino su hermano menor, el príncipe Daeron el Audaz, y el gran ejército sureño comandado por lord Ormund Hightower”.
Y así es en la serie, aunque con un añadido más bien simplón. Y vamos a terminar con la misión secundaria con menos motivo de toda la serie hasta el momento: una vez que todo da a entender que Fuegosolar está muerte, y harto de lavar letrinas, Aegon quiere ir a buscar a Aemond para matarlo porque le culpa de todo lo malo que le ha pasado. Ambos hermanos tienen escenas paralelas en este episodio.

De nuevo, es el rey quien afirma que su madre no le quería, y Larys le canta las cuarenta. “Habeís sido un rey horrible, y también sois una persona horrible”. Se supone que Aegon está dando todos estos tumbos chicharriles para aprender algo de humildad, pero yo veo que se está quedando igual que antes.
De pronto, aparece Tyland Lannister sin que sepamos nada sobre cómo salió del agua y cómo se salvó del empujón. Solo sabemos que, en cuanto llega, el noble de Roca Casterly se pone a discutir con el Patizambo la mejor opción para proteger al rey y llevarlo a lugar seguro. ¿Y Aegon, qué hace? Pues matar al líder del poblado en el que están todos alojados porque le encuentra la corona, y porque le tenía unas ganas tremendas. No sé si esto es una muestra de gran evolución del personaje, pero Aegon ya empieza a tener autoestima o, al menos, a tomar algo de acción, aunque lo haga mal, como bien vemos en la cara de sir Larys.
Por último, la breve escena de amor entre Baela y Addam de la Quilla es una chispita que ya veremos hacia dónde va. No me parecería mal que Baela y Addam se casaran, en lugar de Baela y Alyn, pero eso es cuestión de tiempo, y quedan tan solo tres episodios para acabar la temporada. ¡Qué nervios! ¡Hasta la próxima!















