Siguiente estación en nuestro Especial Mujeres 2020, una iniciativa para celebrar el Día Internacional de la Mujer que tiene lugar el 8 de marzo después del éxito del Especial Mujeres que hicimos en 2018

Este ensayo ha sido realizada por nuestra amiga Beatriz Peñas, profesora de narrativa, con experiencia en el mundo editorial y responsable del podcast (una joya oculta) La Vendetta de Remo. En él se abordan las principales cualidades de los personajes femeninos de Canción de hielo y fuego.

Las cualidades de las mujeres de Poniente, por Beatriz Peñas

Gwendoline Christie como Brienne de Tarth y Sophie Turner como Sansa Stark. Helen Sloan / HBO

Me marco un Qyburn: ¿con qué cualidades de los personajes femeninos de Canción de Hielo y Fuego me gustaría quedarme?

Cuando te plantean escribir un ensayo sobre el feminismo en Canción de Hielo y Fuego en el que también participarán excelentes escritoras (bastante más excelentes que tú, la verdad) se abre ante ti un abanico de posibilidades y te planteas hasta qué punto estás preparada para escribir sobre ambos temas sin caer en prejuicios, tópicos y demás conceptos que en ocasiones te pueden quedar algo grandes.

Así que mientras reflexionaba sobre los personajes femeninos de la saga de Martin, lo que siempre me venía a la cabeza era lo mucho que me gustaría parecerme a Daenerys, pero no en todo, en lo mucho que odio a Cersei, pero cuanto admiro de ella otras cosas y, en definitiva, en la riqueza que tiene el autor para conseguir que nos gusten todos los personajes sin querer parecernos a ellos en su totalidad.

Es por eso por lo que, siguiendo las enseñanzas del viejo maestre, me marco un Qyburn en este ensayo para contaros aquellas virtudes que me gustaría tener de las mujeres de Canción de Hielo y Fuego con la esperanza de convertirme en una especie de Monstruo de Frankenstein poderosa, ambiciosa y a la que mi jefe tema y venere cada vez que entro por la puerta de la oficina.

Dracarys, amigos.

El coraje de Daenerys Targaryen

Daenerys y los dragones, por Joshua Cairós

A la madre de Dragones se la quería mucho hasta que la vimos montada en Drogon calcinando Desembarco del Rey y a sus habitantes. Si os soy sincera nunca ha sido uno de mis personajes favoritos, pero no conozco a nadie en la saga que los tenga más bien puestos (los ovarios) que Daenerys de la Tormenta. Mientras leía las novelas no podía dejar de maravillarme con la valentía (¿tal vez algo de inconsciencia?) con la que ha ido dando todos los pasos que la han llevado hasta donde está.

Vamos a ver, con 16 años se casó con un Khal de la tribu de los dothraki, un señor de dos metros conocido por ser un sanguinario y un asesino. La obligaron, está claro, pero supo darle la vuelta y se acabó convirtiendo en alguien indispensable para su marido. Luego Khal Drogo se pone muy malito y Dany no duda en sacrificar a su hijo para salvarle, cosa que no ocurre, así que decide que lo mejor que puede hacer es tirarse de cabeza a una pira con los huevos de dragón, emergiendo como la Madre de Dragones, dragones a los que alimenta como si fueran gatitos.

Vaga por el desierto con lo que le queda de su pueblo, se enfrenta a La Casa de los Eternos, a los esclavistas de Astapor y a los que le quieren dar por saco en Yunkai y Mereen. Sufre la traición de Jorah, se enfrenta a su hermano Viserys y sale volando de los reñideros de Mereen a lomos de un dragón de chorrocientos kilos que escupe fuego, fuego mortal, bien lo sabe nuestro querido Quentyn. ¿He mencionado que se comió un corazón de caballo? Solo por eso se merece nuestro respeto infinito, a ella y a los ovarios que pone encima de la mesa cada vez que grita “Dracarys”. 

El amor de Ygritte

Pero no solo de coraje vive el hombre o, en este caso, la mujer. Sé que esta opinión escocerá a más de uno pero creo que no conozco a nadie que haya demostrado más su amor desinteresado que la salvaje pelirroja (y peligrosa) con la que se encuentra Jon Nieve más allá del muro, pero es que lo cortés no quita lo valiente, y en este caso nunca mejor dicho.

Ygritte es una mujer libre, nos lo demuestra cada vez que abre la boca, pero eso no le impide manifestar su amor de la misma forma, con libertad. Desde el primer momento le echa el ojillo a Jon y, aunque mantienen un tórrido romance (ay, Jon Nieve, si te hubieras quedado en aquella cueva…no sabes nada) Ygritte también sabe sacar su lado más tierno y vulnerable sin que eso le impida seguir siendo la tía más dura de más-allá-del-Muro. Cree en Jon antes que nadie más lo haga y miente por él para salvarlo de Mance Ryder.

Lo acompaña en la misión de escalar el muro y cuando Jon se paraliza en el momento de matar al caballero solitario en Corona de la Reina, ella lo hace por él. ¿Hay algo más bonito que asesinar a otra persona para salvar a tu amorcito? Yo no lo creo, la verdad. Cuando Jon traiciona a los salvajes y sale huyendo, Ygritte podría haberse dejado llevar por la rabia y acabar con él, pero le dispara una flecha en la pierna porque en el fondo lo quiere con todo su corazón besado por el fuego.

El final de Ygritte es uno de los más tristes de la saga, muere por una flecha que le lanza alguien random y lo hace en brazos de Jon, teniendo con él un último acto de amor desinteresado: perdonarle. ¿Estáis con la lagrimilla? Bien, continuemos.

La flexibilidad de Sansa Stark

Y con flexibilidad no me refiero a que sepa ponerse las piernas detrás de la cabeza, lo cual ahora que lo pienso sería digno de verse, me refiero a la capacidad de adaptación que demuestra la hija mayor de los Stark cada vez que un revés del destino (quien dice destino dice los Lannister) la coloca en un lugar cada vez más horrible. Sé que muchos no sois fans de Sansa, yo sí lo soy, porque en su lugar sería absolutamente incapaz de aguantar los carros y carretas que ella soporta estoicamente bajo sus vestidos de seda.

Al principio todo parece muy bonito cuando se marcha a Desembarco junto a “amor” adolescente, pero partir de ahí todos sabemos lo que ocurre: se convierte en rehén de los Lannister hasta que pide clemencia por la vida su padre, que no le conceden. Es desnudada, vejada, amenazada, forzada a ver la cabeza de Ned clavada en una pica, casada con un hombre que no ama, acusada de asesinato y obligada a mentir para salvar su vida. Hasta aquí podríamos decir que todo esto es un paseíto por Poniente, pero lo que diferencia a Sansa del resto de personajes es la enorme capacidad de adaptación que tiene hacia todas y cada una de las situaciones que sufre.

¿Qué tiene que convertirse en la concubina perfecta? Lo hace. ¿Entenderse con personajes tan distintos a ella como el Perro o Ser Dontos? ¿Por qué no? ¿Aguantar a Cersei un día tras otro mientras se pone ciega a vino y habla sobre lo dura que es la vida? Estupendo. ¿Convertirse en Alayne Piedra para pasar desapercibida y renacer como el maravilloso ave fénix que todos sabemos que es? ¿Dónde hay que apuntarse?

Enfrentarse a toda clase de peligros como hace Arya es muy espectacular, pero saber morderse la lengua, adaptarse a cualquier situación y esperar el momento adecuado para tomar decisiones inteligentes no tiene menos mérito. Bravo por Sansa.

La ambición de Cersei Lannister

Helen Sloan / HBO

Aquí tocamos hueso. Y no hablo solo de la ambición de la Lannister sino también de su inconformismo. A mucha gente le gusta considerar a Cersei buena por una sola cosa: su papel como madre. Y no lo niego, es una gran madre y defiende a sus cachorros como leona que es, pero no me gusta que cuando un personaje femenino es ambicioso o inconformista se perciba como algo negativo. Ojo, aquí nadie habla de sus métodos, que son bastante cuestionables, sino de su capacidad innata de medrar y conseguir sus metas le pese a quien le pese.

Recordemos que a pesar de estar casada con el rey de Poniente, Cersei empieza su carrera para conseguir el poder dos o tres escalones por debajo de sus hermanos por el simple hecho de ser mujer. En el momento en el que su marido muere y pasa a ser reina regente, a su padre Tywin le falta tiempo para colocar a Tyrion como Mano del Rey por considerarla poco capacitada para asesorar al loco de su hijo Joffrey. Que sí, que la lió un poco parda por no ser capaz de controlarlo, pero tampoco podemos decir que Tyrion, a pesar de su inteligencia, sea el candidato ideal.

Cersei se considera mucho más capacitada para ejercer el poder que sus dos hermanos, pero tener pechos no le ayuda en esa carrera en la que siempre parece haber un obstáculo más. Por no hablar de que entonces aparece Margaery, una mujer como “deberían” ser las mujeres en Poniente, y también le arrebata el puesto.

Ni comportándose como un hombre ni haciéndolo como una mujer, Cersei es capaz de conseguir lo que quiere, y eso provoca que en ocasiones cometa errores y tome decisiones estúpidas. Por lo menos se consuela haciendo lo que quiere con su cuerpo, al que considera su arma más poderosa, y que solo entrega de forma desinteresada al hombre que más se parece a ella: su hermano gemelo Jaime. ¿Casualidad? Lo dudo mucho. 

El carisma de Arianne Martell

La perdición de Arys por Magali Villeneuve, FFG©

Teniendo en cuenta lo poco que hemos visto a Arianne Martell, para muchos ya es su personaje favorito de la saga. Y esto no se debe a que sea hija de Doran y sobrina de Oberyn sino que lo consigue por ella misma, gracias el carisma que desprende cada vez que habla, piensa, actúa o sacude su melena morena y rizada por la cara de los lectores embelesados. Arianne Martell es uno de los personajes más interesantes de la saga porque, a pesar de ser la heredera de su casa, algo considerado un privilegio para una mujer en Poniente, no está dispuesta a hacer nada que no quiera hacer.

Lucha por sus objetivos, probablemente porque tiene más cancha para hacerlo en la soleada Dorne que en la sombría Invernalia, pero es viva, inteligente y, lo más importante, lo sabe transmitir a los demás. Reconozcamos que Arianne podría vendernos prácticamente cualquier cosa, como hizo con el desdichado Arys Oakheart, que literalmente perdió la cabeza por ella y su plan a manos de Areo Hotah. Y es que al plan de Arianne de coronar a Myrcella como reina, que es absolutamente absurdo en mi opinión, se apuntan todos con una alegría y un poco savoir faire digno de estudio.

Aún así, y pese a la metedura de pata, Arianne Martell termina Danza de Dragones a la derecha de su padre y despidiendo con la manita a las Serpientes de Arena. Y sí, a pesar de eso es uno de mis personajes favoritos, el carisma de esta mujer no conoce límites.

La lealtad de Brienne de Tarth

brienne_by_quickreaver

Vamos a ir despidiendo este ensayo porque si no se va a hacer más largo que el Camino Real. No podía dejar escapar la oportunidad de agenciarme una de las virtudes que más admiro, que es la lealtad. No hay mayor exponente de lealtad que Brienne de Tarth, no solo en Canción de Hielo y Fuego, si no probablemente en casi cualquier historia que hayamos tenido el placer de leer.

Y es que, al principio, esta lealtad a mí me parecía hasta impostada, me resultaba demasiado irreal que alguien pudiese llegar a esos límites, sobretodo porque Brienne hace de ella su estandarte, su tarjeta de presentación, y eso puede hacer que el lector dude en algunos momentos sobre la veracidad del personaje. ¿Demasiado blanco? Podría ser…si no fuera porque a Brienne esa lealtad le trae más quebraderos de cabeza que otra cosa.

Brienne juró lealtad a Renly, aquel hombre que bailó con ella sin reírse de su aspecto desgarbado, hasta que tuvo que huir cuando el humo negro salido de las “entrañas” de Melisandre lo mató por la espalda. Después juró lealtad a Catelyn Stark y tuvo que cargar con Jaime, que sinceramente, estaba de un plan insoportable hasta que le cortaron la mano y le cercenaron la tontería.

Cuando devuelve a Jaime a Desembarco del Rey, después de haberse enfrentado a un maldito oso, recordémoslo, éste le regala la espada Guardajuramentos para que pueda cumplir su promesa de devolver a las hermanas Stark sanas y salvas con su madre. ¿Y cómo se lo agradecen?

Pues a pesar de haber sido leal durante toooda la saga, Lady Corazón de Piedra, Cat para los amigos, decide colgarla de un árbol porque en su opinión no lo ha sido suficiente. A pesar de eso, parece que Brienne sigue pensando que es buena idea ser leal en un mundo como el de Poniente y eso, sin duda, resulta digno de admirar.

Y hasta aquí el ensayo. Por supuesto me dejo muchos personajes femeninos de la saga de los que me gustaría aprender, pero de momento me doy por satisfecha con lo que tengo.

Y es que a pesar de que me gustaría ser tan ambiciosa como Cersei, no entra en mis planes hacer ningún paseo de la vergüenza, acabar encerrada en una torre o luchar, repito de nuevo por si no había quedado claro la primera vez, con un maldito oso gigante. ¿Es cosa mía o parece que a las mujeres al final siempre se las acaba castigando por sus virtudes?