Anoche se entregaron, una semana después de los galardones artísticos y especializados, los premios principales de los Emmys. Y por primera vez desde 2011 que se estrenó la primera temporada de Juego de Tronos una serie sobre Poniente no optaba a ninguna de las estatuillas principales. Hoy toca analizar cómo el fracaso de La Casa del Dragón es un toque de atención para HBO.

Juego de Tronos arrasando en los Emmys de 2019

No habrá llanto en las oficinas de HBO después de la gala de anoche de los Emmys. The Pitt, una de sus producciones estrella del pasado año, ganó el premio a Mejor serie dramática. En la historia hospitalaria además Noah Wyle obtuvo el galardón a mejor actor y Katheline LaNasa mejor actriz secundaria.

También para HBO, Jean Smart se se llevó mejor actriz principal en serie de comedia por Hacks y su compañera Hannah Einbinder mejor actriz secundaria. Jeff Hiller recogió mejor actor secundario en serie de drama por Somebody Somewhere y Cristin Milloti mejor actriz invitada en serie limitada por su espectacular Sofia Falcone en El pingüino.

The Pitt ha trunfado por su apuesta innovadora dentro de los dramas y por algo que apenas se ve ya en ficción: una temporada de 15 capítulos, con una duración media cada uno de unos 50 minutos. Es decir, la ganadora a Emmy a mejor serie dramática emitió en torno a unas 13 horas de televisión.

Y lo traemos a la palestra porque la comparación con las últimas temporadas de Juego de Tronos y las dos primeras de La Casa del Dragón son evidentes. La séptima temporada de Juego de Tronos tuvo siete capítulos y duraba unas siete horas; la octava otras siete horas con seis episodios.

Siguiendo la tendencia, la primera temporada de La Casa del Dragón alcanzaba diez capítutulos y nueve horas y la segunda ocho episodios y otras ochas horas. Es claro: ha habido muchos menos minutos de Poniente por pantalla.

Hay un factor evidente que ayuda a que The Pitt pueda contar con tantos episodios: es mucho más barata. Costaba entre 4 y 6 millones de dólares por episodio: con quince capítulos es la mitad de costosa que La Casa del Dragón y bastante más económica que The Last of us, pese a tener casi el doble de minutos que ambas.

Sobra decir que en The Pitt no hay dragones, batallas ni infectados; sino que es un «simple» drama hospitalario. Pero una gran serie no necesita eso, sino que brillen el guion, la dirección y la actuación. Y no es que La Casa del Dragón no se llevara el premio, es que ni siquiera estaba nominada a mejor guion, dirección ni actuaciones, seguramente de forma algo injusta.

Las comparaciones son odiosas especialmente si pensamos en Juego de Tronos. Su record de 59 Emmys parece inigualable.

Succession y la primera temporada de The last of us también consiguieron el premio a mejor serie bajo esa premisa: lo que importa es contar una gran historia, que la trama pese más que la espectacularidad. La primera temporada de La Casa del Dragón no consiguió el Emmy, pero sí al menos el Globo de Oro, reconocimiento a un trabajo bastante más sólido que la segunda instancia de la serie.

Al menos esta noticia nos da esperanzas para El caballero de los Siete Reinos, que no optará a mejor serie dramática sino mejor miniserie, categoría en la que este año ha arrasado Adolescencia, de Netflix. El spinoff de Juego de Tronos sobre los Cuentos de Dunk y Egg se estrenará a inicios de 2026.

El caballero de los Siete Reinos va a ser una serue con un presupuesto mucho menor que Juego de Tronos y La Casa del Dragón; pero se basa en un material original sensacional y debe brillar precisamente en su guion, dirección y actuación. Así que esperemos que dentro de un año esperemos estar celebrando un premio a la serie que más desea que se estrene George R.R. Martin.