Hoy os traemos un ensayo sobre uno de los personajes más carismáticos de Canción de Hielo y Fuego: Ser Barristan Selmy. Pese a ser un ideal de caballerosidad, veremos que no es oro todo lo que reluce.

Votos en conflicto

Por Somethinglikealawyer en Tower of the Hand

Mike_Capprotti_Ser_Barristan

Más difícil de escapar que un kraken y más crueles que Ramsay Nieve, las decisiones difíciles asolan a los hombres y mujeres de Poniente más que la yegua pálida. En Canción de Hielo y Fuego hay muchos ejemplos de personajes que se enfrentan al poco envidiable dilema de tener dos deberes o juramentos en conflicto. De reyes y caballeros a hombres comunes de la Guardia de la Noche, juramentos y deberes entran frecuentemente en disputa. La decisión final con frecuencia termina en algunos de los capítulos mejor escritos de la saga, con un drama palpable que toca el corazón del lector.

Éste es un recurso narrativo muy empleado por George R.R. Martin, que profesa un gran aprecio por contar la historia de “el corazón humano en conflicto consigo mismo”. Esta técnica produce tangibles momentos de crisis y farragosas y difíciles decisiones éticas que pesan decisivamente en el personaje, así como indirectamente afectan al lector. Es en esos momentos cuando vemos cómo es realmente la forma de ser de cada una de las creaciones de Martin.

Desafortunadamente para muchos personajes, el retrato que muestra con frecuencia no es muy bello. Debido a la cruel naturaleza del mundo que Martin ha creado o el cinismo intrínseco del autor; muchos de los personajes, en sus momentos de crisis, se niegan a tomar el camino difícil y honorable y toman la ruta fácil. Aquí vamos a examinar cómo la verdadera personalidad se muestra cuando los juramentos entra en conflicto.

87276_1121767845

Muchos miembros de la Guardia Real son considerados como un ideal de caballero, incluso cuando el mero hecho de la caballerosidad es un requisito básico para servir en la Guardia Real. La Guardia Real jura defender al rey y dirigir sus ejércitos cuando él lo requiera. Por necesidad, eso implica que la Guardia Real debe estar compuesto supuestamente por grandes guerreros y estrategas sin par. En esencia, la Guardia Real tiene el cargo de defender la dinastía Targaryen de una manera única en los Siete Reinos.

Desde que se fundó la institución, ha habido miembros de la Guardia Real que han enfatizado tanto los ideales de la Guardia Real como los ideales de caballerosidad; y muchos más que se han quedado cortos ante este reto. Popularmente se mantiene que  que la Guardia Real tras Robert I era básicamente un grupo de aduladores Lannister, brutos que avergonzaban a la institución; y que la Guardia Real bajo el rey anterior, Aerys II, eran mejores caballeros. Dado que la Guardia Real con Joffrey golpeó a una mujer menor de edad para complacer al rey, es difícil ver cómo podía ser peor.

Sin embargo, para contrarrestar la percepción que mantienen los fans e incluso los personajes del mismo universo, la Guardia Real bajo Aerys II era, en su mayoría, réprobos morales que se escondían bajo sus juramentos para evitar sacar el coraje para hacer lo que era moralmente correcto. De Gerold Hightower a Arthur Dayne, los siete mejores caballeros del reino se mantenían impasibles mientras Aerys violaba a su mujer y ordenaba asesinar a gente inocente con un firme abandono, todo para guardar sus juramentos como Guardia Real.

Una nota especial se merece Ser Barristan Selmy, Guardia Real de cinco monarcas y Lord Comandante de dos, cuyo viaje a través de las novelas nos da una completa visión de su personaje, especialmente en sus propios capítulos desde su punto de vista en Danza de Dragones. Ser Barristan entiende el comportamiento honorable, y hay muchos ejemplos en el texto de Barristan actuando con un gran honor.

Durante la Resistencia de Valle Oscuro, por ejemplo, una pequeña disputa por impuestos se convirtió en toda una revolución. Tras ser rescatado, Aerys no perdió tiempo en pedir la total ejecución de cada uno de los miembros de la Casa Darklyn y la Casa Hollard. Suplicando clemencia, Ser Barristan pidió que el joven Dontos Hollard, un mero niño, fuera librado del patíbulo, ya que un niño no podía haber sido cómplice de una traición.

La mera noción de que Aerys quisiera matar a un niño por las acciones de sus padres debería haber encendido las alarmas de cada uno de los miembros de la Guardia Real, pero los miembros más mayores de la Guardia Real estaban dispuestos a ignorar éste y cada uno de los lapsos morales de Aerys II. Gerold Hightower advirtió a Jaime Lannister de que su juramento era “para proteger al rey, no para juzgarle” (Catelyn VII, Choque de Reyes) después de que Jaime fuera testigo del asesinato de Rickard Stark por parte de Aerys cuando el primero solicitó un juicio por combate. De hecho, Aerys abiertamente se mofó del derecho del noble a un juicio por combate convirtiendo la idea en un crimen de guerra y un horripilante espectáculo, quemando vivo a Rickard Stark en su propia armadura haciendo que se enfrentara al campeón Targaryen de “fuego”.

600px-kings_guard_by_jasonengle

Este mantra, pronunciado por Gerold Hightower y repetido por Jonothor Darry, habla de la noción de que un rey no es responsable de sus acciones, algo que es respaldado por otros eventos históricos mencionados, como las amantes de Aegon IV o la desenfrenada crueldad de Maegor. Sin embargo, la noción de consejeros enfrentándose a su rey cuando ordenan actos injustos, o violan un juramento, tiene precedentes en Poniente. Eddard Stark eligió renunciar a ser Mano antes que aprobar el asesinato de una chica inocente. De manera similar, Qarlton Chelsted renunció a ser Mano en protesta por el plan del Rey Aerys de usar el fuego valyrio, pagándolo finalmente con su vida. Lyman Beesbury de manera conocida protestó contra la coronación de Aegon II por los deseos del rey Viserys I.

Esta noción, de que los actos del rey deben adecuarse a unos conceptos morales, no es algo ajeno. Stannis Baratheon explica de que los deseos personales deben regirse bajo lo que dicta la ley; y Eddard Stark habla ampliamente sobre cómo el rey no tiene derecho a asesinar niños inocentes, incluso enfrentándose a su amigo desde la infancia Robert Baratheon sobre ese tema. Incluso Davos Seaworth, un plebeyo, aconseja a Stannis a “salvar el reino para ganar el trono” (Jon XI, Tormenta de Espadas).

Barristan sirvió a su rey marchando contra los rebeldes en batalla, finalmente cayendo, pero siguiendo sus órdenes. Perdonado por Robert Baratheon, Barristan mantuvo su posición y fue elevado a Lord Comandante de la Guardia Real en virtud de ser el miembro vivo que llevaba más tiempo sirviendo tras la Rebelión de Robert.

Barristan Selmy - GoT by ~thegryph on deviantART
Barristan Selmy – GoT by ~thegryph on deviantART

Durante el reinado de Robert, continuó sirviendo fiel pese a sus reservas, liderando a las tropas en Viejo Wyk para subyugar a la rebelión Greyjoy. Sus reservas derivan de las muertes de Aegon y Rhaenys, dos niños asesinados por los banderizos de Tywin Lannister durante el saqueo de Desembarco del Rey.

Danza de Dragones, El Derrocador de Reyes

Si lo hubiera visto sonreír ante los cadáveres de los hijos de Rhaegar, ningún ejército me habría impedido que lo matara.

—No estoy dispuesto a consentir el infanticidio. Aceptadlo, o no contéis conmigo.

Muchas veces, el dogma de Barristan de no hacer sufrir a los niños es puesto a prueba. Aerys ordenó la muerte de Dontos Hollard hasta que Barristan intervino. Durante el reinado de Robert, Barristan y Eddard Stark aconsejeron ambos en contra de ordenar el asesinato de Viserys y Daenerys, pero solo Ned dio un paso para salvar sus vidas, renunciando a ser Mano antes que ser parte de una conducta deshonorable, mientras que Barristan finalmente aceptó la orden de asesinato.

bu1zszpiqaa6_p6

Barristan, al final, no puede desobedecer incluso órdendes poco honorables, siguiendo el modelo del Toro Blanco y Jonothor Darry. En lugar de eso, el “honorable” Barristan permite a su monarca electo poder ilimitado para perseguir cualquier tiranía que desea, mostrando solo un mero rechazo en lugar de seguir el camino de hombres más honorables a pesar del peligro.

Barristan se considera a sí mismo como alguien de alto honor, y eso queda fuera de duda. Cuando no hay un conflicto, Barristan se mantiene como un verdadero caballero. Sin embargo, cuando sus juramentos como caballero entran en conflicto con sus votos como Guardia Real, los segundos ganan a los primeros, y muestran su verdadera personalidad: Barristan es un Guardia Real primero, y un caballero después. Mientras que Barristan no tiene miedo a enfrentarse a cualquier enemigo en batalla, le falta el coraje para enfrentarse a su monarca cuando éste toma un camino poco honorable.